PUNTA ARENAS - 2011

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jueves, 8 de marzo de 2007

DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER.

Mi modesto homenaje a todas aquellas maravillosas mujeres que conozco y las que no conozco.

Para ellas esta florcita que encontré en el sector de la Hostería Las Torres (2006).


La foto anónima es de 1972.


Mi esposa y mi madre, 2006.


Hay cuatro mujeres que me sorprenden, porque viven muy lejos, pero todas añoran y aman entrañablemente el terruño de su infancia: Beatriz, Diana, Pamela y Pao. ¿Qué pasa cuando vienen? ¿Sienten lo mismo, impulsadas por los dejà vu del subconsciente, como cuando nos transporta al pasado un olor un canción? ¿O será una especie de complejo de Penélope?

Las entiendo, porque yo conocí Magallanes muy joven, vine enamorado, y terminé enamorándome de esta tierra bendita, logré regresar no tan joven, y aquí me quedaré ojalá hasta el fin de mis días.


Otra cosa que me sorprende: ¿Por qué muchos magallánicos viven ansiosos esperando la jubilación para irse a vivir a Quilpué? Se han pasado la vida sin disfrutar su tierra, amén de las parrilladas y el truco...

9 comentarios:

solo sur dijo...

Cuando vuelvo ,es impactante para mí, no sé, el aire,la luz,el mar,los olores. Me dedico a caminar por las calles de mi infancia y juventud, visito mis antiguas casas, hago los mismos recorridos, contemplo los jardines, voy al cementerio... Una vez estuve 10 años sin ir y cuando caminaba por la calle Bories con un viento helado, sentí que pertenecía allí y a ninguna parte mas.
En mi blog está la respuesta a tu pregunta sobre la misión salesiana.
gracias por los saludos , se retribuyen Beatriz

Matvi. dijo...

Intuía tu respuesta a mis preguntas de hoy. Creo que aunque sólo soy magallánico por derecho de amor, si regresara después de mucho tiempo, sentiría algo parecido, en versión masculina. Dicen que los hombres no nos dejamos llevar tanto por las vibras del corazón... Por eso traje a colación este tema en el día de la mujer que, gracias a Dios, es distinta al hombre.

solo sur dijo...

olvidé algo muy importante,voy a la playa de la Colón o ahora a la costanera y me instalo horas a ver el mar...

Pamela dijo...

Hay heridas que siempre están a punto de volver a sangrar: el dolor de no poder recuperar lo que se llevó la vida es muy fuerte y si bien mis pulmones se han vuelto a llenar de ese viento pertinaz, y hago los recorridos rituales con la alegría de la pertenencia, sé que ya nada será igual.

Por otra parte, he arrastrado a los que me aman en esta pasión por la Patagonia. Hay muchos caminos que se cruzan en nuestras vidas y creo que no por casualidad mi marido es nieto de pioneros de Aysén y juntos hemos ido desenredando una gran madeja de recuerdos, lugares y amores.

Pamela dijo...

Hermosísimas mujeres tu madre y tu esposa. Feliz día para ellas también.

Matvi. dijo...

Muchas gracias en su nombre, Pamela.

dianaustral dijo...

Realmente agradezco tus palabras... Sin duda me identifica mucho lo que dices y al mismo tiempo me motiva a darte una humilde respuesta desde mi propia experiencia.

Tengo la impresión que comencé a sentir placer por sentirme parte de la Patagonia, cuando estuve viviendo fuera de ella. Es un proceso muy largo que pasa primero por localizar tu identidad frente al otro, buscando tu propia identidad en un lugar que no te pertenece y donde tienes que sobrevivir.
En ese andar suceden muchas cosas, te preguntas por primera vez, quién eres, qué quieres y a dónde quieres llegar?... por cierto en ese recorrido hay quienes optan por diluirse en la nueva sociedad que les toca, ya sea renegando de su origen o simplemente mostrando su indiferencia frente a la posibilidad de regresar. Pero en mi caso y como el de muchos, sucede exactamente lo contrario... hay una voluntad o una fijación casi obsesiva en poner la mirada en el horizonte austral, tal vez queriendo sentir que todavía algo te pertenece o que alguien te espera (familia, amigos de la infancia, etc.). También sucede durante este proceso (que yo llamo de reidentificación) que uno se topa con una sociedad nacional que es implacable con los bordes, que se mira así misma desde una moustrocidad capitalina, que intenta fijar reglas, imponiendo conocimientos como si “ellos” fueran moldes de cultura y ejemplo de sociedad... y es entonces (y para no extenderme más) cuando uno realmente agradece ser parte de la Patagonia.

Cariños a todas las mujeres australes que viven allí y las que sienten como yo..

Saludos y gracias por el lindo homenaje

Moinante dijo...

Mulheres a nossa fonte de inspiração ...

Saludos

Común dijo...

Hola!!!!!!!!

G.R.A.C.I.A.S., estoy entre las que no conoces, pero soy MUJER.

Me alegro por esas dos bellezas, ESPOSA y MADRE, feliz día para ellas, desde ARGENTINA y también para las niñas de Magallanes.

Un beso fraternal para todas las mujeres.

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