PUNTA ARENAS - 2011

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domingo, 15 de julio de 2007

LA CASA.

Aquí vivieron mis padres durante cuarenta y cuatro años. Mis hermanos y yo pasamos aquí nuestra adolescencia y parte de nuestra adultez joven (y en el caso del menor, casi toda su infancia). Aquí dejamos los años mozos, los más lindos de la vida. Nos fuimos de la casa, pero siempre fue nuestra casa.

Así se veía en 1966, en invierno. El arquitecto fue el hermano mayor de mi madre.


En 1987, con los dedales de oro de mi madre. No había altos muros, era fácil entrar al jardín y al patio.

Había en el patio un jazmín, que en las noches de verano impregnaba todo con su aroma.
"Azahar de blancos jazmines,
que aroman el patio del viejo jardín.
...
Qué tiempo feliz
el de la niñez,
mama yo no sé
para qué pasará.

Palabrita 'e Dios

que dan gana 'e llorar

de solo pensar

que no volverá."



Aquí vivió sus últimos años mi abuelo materno.


Aquí estoy yo en la entrada, en 1965.

Mi madre, en 1966, rodeada de las flores de su vereda.
La casa la tuvieron que dejar, la vendieron. Ahora están muy bien atendidos en otro lugar.
Miren lo que hizo el nuevo dueño de nuestra casa:

La entrada bloqueada, la casa rodeada de un muro coronado con púas.





La casa destruída y rehecha, convertida en un adefesio cúbico.
¿Con qué derecho hizo algo así?


5 comentarios:

Sureando dijo...

Paso rápido el mouse para no ver las últimas tres fotos. Tienes razón, con que derecho hicieron eso.
Qué linda es tu casa, porque como dices tú, siempre será tu casa. A mí me sucede lo mismo con la casa de la estancia que he puesto tantas veces en mi blog. Las nostalgia incluye el jazmín y el poema. Felicidades, bellísimo post para este frío y gris domingo.
Coincidencia, pasa por el blog

Pamela dijo...

Veo que estamos de nostalgias y casas!! Me sumo a la protesta ¡Con qué derecho! Ah. pero he disfrutado enormemente ese paseo por el pasado, incluídas las flores de tu madre.

De mis casas, ya hablamos...

Mari Carmen dijo...

Qué lamentable... Es triste que algo que nos perteneció -y que en nuestro corazón nos pertenecerá siempre- nos lo cambien. Y qué hermosa es la infancia cuando se ha vivido con alegría y con cariño. La mía fue dichosa, pese a tantos cambios de paisajes como tuve hasta los 20 años. Viví en muchas casas y como las recuerdo, continúan siendo mías, aun cuando algunas de ellas ya no existan.

Un abrazo, Matías. Preciosas fotos y lindos nostálgicos recuerdos :)

Danka dijo...

Matías: Lamentablemente los nuevos dueños de "tú" casa la enrejaron con el derecho que les dan los delincuentes.Eso igual está sucediendo en Patagonia, poco a poco se van alzando muro y se van enrenjando los patios. Es una lástima. Muy bueno tu blog. Un abrazo

galatea dijo...

vaya!... la cultura del mal gusto.
Pero tú estás haciendo un admirable trabajo de rescate de tus raíces, con eso de tu cultura y al compartirla, de nuestra cultura, por que lo que muestra un poco lo hemos tenido cada uno de nosotros. Me he quedado un largo rato leyendo tus blogs, diferentes a tantos otros, exigen tiempo y bien vale la pena.
Un saludo afectuoso y felicitaciones por el hijo que viene en camino (un lindo camino le estás haciendo)

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