Hace un año recorrimos gran parte del borde de la bahía, viajando desde la Estancia Armonía hasta la Estancia Darwin. Aparte de las condiciones del camino, que a medida de que avanzamos se hace cada vez más difícil de transitar por los pozones y barro en la huella, el espectáculo es fantástico.
Este falconiforme (no tengo idea de qué bicho se trata, pero parece un halcón) nos observaba con atención.