Tocaba la hora de volver a Chile. Tras un larguísimo viaje en tren desde California, con combinaciones en Greyhound, llegábamos a Washington D.C. Del tren tengo un recuerdo de una alucinante noche de luna en el cruce invernal de la Sierra Nevada, muy nevada. Y del tramo en bus recuerdo que nos saltamos el Año Nuevo, ya que viajábamos en 1955 y de pronto, por cambio de huso horario, estábamos en 1956. Iban en el último asiento unos marineros, que celebraban tirando pop corn a los pasajeros, a falta de mejor cotillón.
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| Washington D.C. - 1956 (Foto Armando Vieira) |
¿Se podrá entrar ahora con tanta facilidad a la Casa Blanca? Un poco tonta la pregunta...
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| Washinton D.C. - 1956 (Foto Armando Vieira) |
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| New York - 1956 (Foto Matías Vieira) |
Todavía utilizo el mismo método de aprendizaje (especialmente el error).
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| La Habana - 1956 (Foto Armando Vieira) |
Embarcados en el Reina del Pacífico llegamos a Valparaíso al cabo de varias semanas de navegación.
Fue construido en 1931 para la Pacific Steam Navigation Company para el tráfico entre Europa y la costa oeste de Sudamérica vía Canal de Panamá. Llegó en viaje inaugural a Valparaíso el 5 de mayo de 1931. En 1939 pasó a servir como transporte de tropas por la guerra. Luego del conflicto fue reacondicionado y el 15 de noviembre de 1948, llegó nuevamente a Valparaíso, totalmente remozado. Con la construcción del "Reina del Mar" en 1956, los armadores decidieron dar de baja al "Reina del Pacífico" y su último viaje a Valparaíso lo realizó en 1958, siendo desguazado el mismo año en Gales. (http://portada.diariosregionales.cl/prontus_blogs/site/artic/20090209/pags/20090209182016.html)
De tan glorioso buque tengo memoria de un camarote de tercera clase, con un escotilla prácticamente en la línea de flotación, hediondo a petróleo y aceite de máquina, mucho mareo, vómitos, fiebre, amigdalitis y una serie interminable de inyecciones de penicilina. Mi padre no tenía ni uno, era lo que había, y siendo tan niños, lo entendíamos y lo aceptábamos. Estábamos con nuestros padres, y nos sentíamos seguros. Y pese a las torturas, al médico inglés del buque lo encontraba simpático cuando me guiñaba un ojo y me decía todos los días "one more", refiriéndose a las inyecciones.
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El pajarito de hoy:
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| Cercanías del Lago Caburgua - 2010 |
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La postal:
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| Sin fecha conocida |
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En la primera estamos celebrando un cumpleaños en el Club de las Condes, Santiago 1958. Tenía (o cumplía) 12 años. De izquierda a derecha: mi hermano Camilo, el gringo Ott, yo, Eduardo Besoaín, Hernán Larraín y otro gringo cuyo nombre no recuerdo. En cuanto a mi amistad con el presidente de la UDI, bueno, en esos tiempos nuestros padres eran casi todos democratacristianos. Y pese a que hace muchos años no nos frecuentamos, creo que podríamos ser tan amigos como antes, pese a nuestras respectivas historias.


